La Jarapa en la Alpujarra

Tras la expulsión de los Moriscos de la Alpujarra, los muchos telares que existían para tejer la seda, se adaptaron para uso más doméstico, utilizando la ropa usada o “ harapos” De esta palabra se deriva el nombre, ”harapa”; la aspiración de la h, fenómeno lingüístico andaluz, la trasformó en j.

La utilidad era para ponerla entre el colchón y el somier para que no se rompiera el colchón a la vez que aislaba del frio del suelo. También para tapar el pan, para ponerla encima de los mulos y caballos etc. En definitiva la jarapa es un reciclaje de trapos que ya no tenían ninguna utilidad y que se encuentran su último uso al transformarlo en una jarapa y que servía para cubrir las necesidades del hogar.

En otros sitios de España también se le llama “traperas” , por lo mismo porque era trapos usados y deteriorados que se hacían tiras y se tejían.

Actualmente el proceso de elaboración y material que se aprovechan son los restos de fábricas textiles, los bordes de tejido de algodón que son desechados, se devanan para hacer las “tiras”, con las que se preparan los ovillos para posteriormente realizar los “churros” (madeja que se hace adaptada a el tamaño de la lanzadera). Una vez que los churros están en las lanzaderas se desplazan por el telar, entre los hilos de la urdimbre, realizándose la trama del tejido. Después de terminar se saca del telar, se separan las distintas piezas y se rematan con nudos, quedando listas para su comercialización. También se puede utilizar para después de estar tejidas confeccionar bolsos, carpetas carteras etc.

HILACAR es el único taller de jarapas que hay en la alpujarra y que se instaló en el año 1989 con la ilusión de recuperar esta tradición tan arraigada en la comarca de la Alpujarra y que llevaba años perdida.

La utilidad es tanta como la imaginación, sirviendo como alfombra, de tapiz, cubre sofá etc. Los telares que hay en el taller tienen 200 años de antigüedad. De la tradición de los telares a finales del siglo XIX y XX podemos decir que era una labor mayoritariamente femenina, que debió prosperar gracias a las necesidades de autoabastecimiento. Antes del taller en Bubión, habia habido telares en Ugijar, Timar, Castaras y Pitres. donde las mujeres en sus casas hacian las tiras, las unian y despues la llevaba a la tejedoras de estos pueblos para que le hiciera una jarapa.

 

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